Las denuncias derivadas del test de alcoholemia, a menudo excesivas o injustificadas

Coger el coche es algo bastante habitual para cualquier tipo de persona en todo el mundo y España no es una excepción a tal efecto. Cada año, en nuestro país, se producen millones de desplazamientos para un gran abanico de acciones: acudir al trabajo, irnos de vacaciones, ir a visitar a la familia al pueblo… Estas son cuestiones que afectan a una gran mayoría de gente en nuestro país y que hacen que el coche sea el mejor de nuestros aliados para garantizar un desplazamiento cómodo y adecuado a nuestros horarios.

Pero no tenemos por qué negar que coger el coche supone un cierto riesgo para nosotros, puesto que de este modo nos exponemos a los controles de alcoholemia y a las consecuentes multas que la Guardia Civil interpone cada año a personas que superan la tasa de alcohol en sangre permitida, que es bastante fácil de rebasar y que nos impide que tomemos siquiera un trago de cerveza mientras dura el viaje o durante un descanso en éste.

Para ver hasta donde llega todo lo que tiene que ver con las denuncias y los controles de alcoholemia, vamos a ofreceos algunos de los datos que nos han valido de documentación a la hora de escribir este artículo. El primero nos llega desde el diario ABC, que aseguraba en una noticia publicada en 2018 que eran 450 los denunciados o denunciadas por dar positivo en controles de alcohol y drogas cada día en el interior de nuestras fronteras. Y es que, por desgracia, este tipo de situaciones se ha convertido en algo habitual en nuestro país.

Las autoridades han puesto todos los medios a su alcance para tratar de aumentar el número de denuncias a conductores que dan positivo en este tipo de controles. Una noticia que fue publicada en la página web del diario La Razon hacía hincapié en que se había aumentado en un total de 10.000 unidades los controles de alcoholemia solo en lo que tenía que ver con la Comunidad de Madrid, habiendo aumentado el porcentaje en más de un 5% y siendo 175.000 los conductores y conductoras que se habían sometido a este tipo de situaciones.

Las autoridades públicas no han estado tan encima de los conductores y conductoras como lo están ahora. Mucha gente considera que, detrás de eso, existe un afán recaudatorio que hace que aumente el número de denuncias y que todos y todas, por tanto, seamos susceptibles de recibir una carta en casa de la Direccion General de Tráfico que no nos guste nada. En muchos de estos casos, las denuncias son injustificadas o son excesivas. Los profesionales de Alcoholemias Barcelona, una entidad preparada en lo que respecta a la defensa de los ciudadanos en este tipo de situaciones, nos han comentado que la gente apenas es consciente de que tiene mecanismos para defenderse y que suele acatar, por regla general, estos abusos por parte de las autoridades.

Tener cuidado en la carretera es, de todos modos, nuestra obligación

Es evidente que buena parte de las denuncias que se interponen llevan su razón y están cargadas de motivos. En ese aspecto es donde todos los que conducimos un vehículo tenemos que mejorar. De nada vale quejarse si se infligen las leyes de circulación y se pone en peligro no solo la integridad de la gente que conduce en la misma vía que nosotros, sino la nuestra propia y la de nuestra mismísima familia.

Está claro que muchas de las acciones que luego se reclaman son completamente injustificables y que merecen un castigo ejemplar. Desde luego, el cuidado al volante es algo que se debe incentivar en España y cuya publicidad debe girar en torno a la cantidad de muertes que se producen cada año en nuestras carreteras y la cantidad de vidas que se arruinan en las mismas.

Solo el paso del tiempo nos hará saber si mejoramos o no en lo que tiene que ver con la seguridad vial. Está claro que, en este sentido, nuestra sociedad necesita mejorar sus registros y sus hábitos. Esta será la base para hacer posible que siga bajando el número de accidentes, de muertes y, por ende, de controles de alcoholemia que terminen con un positivo para el conductor o conductora que se someta a ellos.