Finalidad de la endoscopia y el endoscopio

Los problemas que afectan al aparato digestivo son de lo más diverso y molesto. Desde una simple indigestión hasta el reflujo gástrico, pasando por un sinfín de enfermedades de mayor o menor gravedad, existen estómagos de lo más sensibles o a prueba de bombas. Las personas que padecen algún tipo de afección en esta parte del cuerpo conocen bien la palabra endoscopia y la mayoría de la población también, aunque no la haya experimentado.

Escuchar este término o el de endoscopio hace pensar en esos aparatos que los doctores y doctoras, gustosamente, utilizan para mirar nuestro interior. No, ese interior en el que dicen que reside la belleza. El otro. El interior en el que, si miras, la belleza no existe. Salvo para los especialistas en endoscopia. La mayoría de pacientes ante la idea de hacerse una endoscopia sienten inquietud. La sola idea de sentir un tubo dentro de su cuerpo no resulta nada interesante. Quizá si conocemos algo más sobre esta excelente herramienta de diagnóstico y sus funciones, ese temor desaparezca.

Podemos decir que un endoscopio es esa herramienta clave y esencial para poder hacer el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad sin tener que recurrir a una cirugía abierta. Esto ya tranquiliza bastante, ¿verdad? Esta herramienta diagnóstica cuenta con diferentes tipos y aplicaciones, por lo que se ha convertido en indispensable para la medicina moderna.

Dicho de otra manera, la endoscopia consiste en un examen que se lleva a cabo para poder evaluar el esófago, el estómago y el duodeno. Es de gran utilidad a la hora de investigar los síntomas que padecen los pacientes, como el dolor de estómago, la acidez, el ardor, el reflujo, la dificultad para tragar, etc. Dada la utilidad que tiene, saber cómo se realiza este examen y cómo ayuda a la hora de hacer un diagnóstico o tratamiento resulta, cuanto menos, interesante.

Primero, el endoscopio

El endoscopio es un instrumento o herramienta médica que hace posible que el médico en cuestión pueda visualizar los órganos internos del cuerpo humano sin que sea necesario hacer incisiones de gran tamaño. Como nos han mostrado en Alyan Salud, especialistas en salud digestiva, gastroscopia y colonoscopia, entre otras especialidades, el endoscopio es un tubo delgado y flexible, aunque los hay rígidos, que incorporan una cámara y una fuente de luz. Mediante su uso, los especialistas pueden examinar las cavidades del cuerpo humano, los conductos y los tejidos internos en tiempo real.

Desde que se creó y se desarrolló, el endoscopio no ha hecho otra cosa que evolucionar: desde rudimentarios tubos metálicos hasta dispositivos de lo más sofisticado que incorporan tecnologías de lo más actuales, como el video HD, la fibra óptica y las microcámaras.

Uno de los objetivos principales que tiene el endoscopio es que se pueda realizar una función interna con seguridad y eficacia, de forma precisa y mínimamente invasiva. Sin embargo, sus funciones no se limitan exclusivamente a hacer diagnósticos. Es muy utilizado en el momento de realizar intervenciones terapéuticas, como puede ser la extracción de un cuerpo extraño, coger una muestra para biopsia, eliminar pólipos o, incluso, realizar algunos procedimientos quirúrgicos mínimos.

Estas propiedades hacen que el endoscopio sea un excelente y esencial aliado en algunas especialidades médicas como la gastroenterología, la neumología, entre otras. Sus aplicaciones son muy amplias, totalmente seguras y, en consecuencia, cada vez más frecuentes.

El funcionamiento de un endoscopio se basa en tres elementos indispensables: una fuente de luz con la que se iluminan las zonas internas; una cámara o sistema óptico que transmite la imagen a un monitor externo; los canales operativos mediante los cuales se puede pasar el instrumental necesario en las intervenciones.

Gracias a estos elementos, los profesionales de la medicina pueden ver en tiempo real el interior del cuerpo humano con detalle. Algo que indudablemente optimiza el diagnóstico y hace posible que se tomen decisiones de forma inmediata.

Existen diferentes tipos de endoscopios, cada uno de ellos adaptado a la zona del cuerpo en la que se va a utilizar para realizar un examen fisiológico. Los más comunes son los que siguen a continuación:

  • Endoscopio digestivo como el gastroscopio y el colonoscopio.
  • Broncoscopio para explorar las vías respiratorias.
  • Cistoscopios utilizados cuando hay que hacer un examen de la vejiga.
  • Laringoscopios para visualizar al detalle la laringe.
  • Artroscopios con los que se examinan las articulaciones como hombro o rodilla.
  • Histeroscopios para el estudio del útero.

Cada uno de estos endoscopios se ha diseñado para poder adaptarse anatómicamente a la parte del cuerpo que se pretende estudiar, de tal manera que facilita la inspección y la intervención si es necesaria.

Las partes de este instrumento tan versátil permiten que entendamos el porqué de su eficacia:

  • Tubo de inserción flexible o rígido que se introduce en el cuerpo.
  • Cámara y luz en la punta distal con la que se captura la imagen.
  • Canal de trabajo en el que se inserta el instrumental necesario, como puede ser una pinza o aguja.
  • Controles de navegación ubicados en el mando, con los que se dirige el extremo.
  • Puerto de succión o irrigación para poder limpiar el campo de visión.

Durante la exploración llevada a cabo con un endoscopio, los especialistas pueden recurrir al uso de diferentes instrumentos como las pinzas de biopsia, las agujas para aspiración, las redes para extraer cuerpos extraños y los electrodos para cauterizar. Estos instrumentos se introducen por los canales del aparato y pueden hacer que una simple exploración se convierta en un procedimiento terapéutico completo.

Después, lo que hace el endoscopio

Como venimos diciendo, los procedimientos que se pueden llevar a cabo con un endoscopio son de lo más variado y están diseñados para poder obtener información tan valiosa como relevante del paciente, produciendo el menor impacto posible. Dentro de los procedimientos más habituales, encontramos la endoscopia digestiva alta, la colonoscopia, la broncoscopia, la cistoscopia, la laparoscopia y la artroscopia. Cada uno de ellos en función de la zona que se tiene que explorar, los síntomas que presenta el paciente y la sospecha clínica del especialista.

Una de las mayores ventajas de este instrumento es todo lo que puede detectar y ser visualizado por el médico. La lista es amplia e incluye desde lesiones hasta cuerpos extraños, pasando por inflamaciones, úlceras, tumores, pólipos y sangrados. Además de que permite que se tomen muestras para hacer biopsias durante la misma realización de la prueba, lo que supone acelerar el diagnóstico y el consiguiente tratamiento.

Aunque solemos pensar en el endoscopio con una finalidad estomacal, con la inquietud que supone que te introduzcan el endoscopio por la boca u otra parte más incómoda como el recto, el endoscopio se utiliza en otras especialidades como la otorrinolaringología, la urología, la ginecología, la traumatología, la cirugía general o la neumología.

Llegados a este punto, toca hacer un matiz: endoscopia y endoscopio no son lo mismo. Ambos términos pueden confundirse. La endoscopia es el procedimiento o técnica que se realiza con el endoscopio; en tanto que el endoscopio es el instrumento que se utiliza para realizar la endoscopia.

El uso del endoscopio en medicina empieza con la preparación del paciente. Una vez preparado, el especialista introduce el endoscopio en el cuerpo, guiándolo con la ayuda del monitor en el que observa el interior. Según el tipo de exploración a realizar, se puede proporcionar sedación al paciente para realizar la prueba con mayor comodidad. La duración suele variar entre los diez y los sesenta minutos. Una vez finalizada, el paciente puede seguir con sus actividades habituales, puesto que el impacto físico de la prueba es mínimo.

Con un endoscopio, se pueden examinar el esófago, estómago e intestino delgado, el colon y el recto, las vías respiratorias, el útero y las trompas de Falopio, la cavidad abdominal y las articulaciones. Esto es posible gracias a su diseño, versátil y adaptable a las diferentes zonas anatómicas.

El principal beneficio que proporciona un endoscopio reside en que proporciona una visualización de los órganos internos sin que haya necesidad de recurrir a una cirugía mayor. Permite que el especialista pueda observar, intervenir y prevenir enfermedades antes de que evolucionen. Es un instrumento rápido, eficaz y con el que se pueden reducir complicaciones.

En la mayoría de las ocasiones en las que se lleva a cabo la prueba, no es necesario tomar precauciones o seguir pautas específicas, salvo que se trate de endoscopias digestivas en las que sí es necesario tener en cuenta los siguientes cuidados previos:

  • Hacer ayuno absoluto entre ocho y doce horas antes de hacer la prueba.
  • No tomar antiácidos como la cimetidina o el omeprazol, ya que pueden interferir en los resultados de la prueba.
  • Informar al especialista sobre el uso de anticoagulante, debido a que puede ser necesario suspender su toma unos días antes de que se realice la prueba.

El agua se puede ingerir hasta cuatro horas antes de que se lleve a cabo el examen y, si es necesario tomar algún medicamento de los que no están limitados, hacerlo con pequeños tragos de agua para evitar que el estómago se llene de líquido.

Hasta aquí lo más relevante sobre el endoscopio y la endoscopia que con él se puede realizar.

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