Piscina

El uso de la piscina en el verano más caluroso de la historia.

En un verano como el actual, en el que se están batiendo récords de temperatura y en el que parece que encadenamos una ola de calor detrás de otra, las piscinas se han convertido en un bien de primera necesidad. Para muchas personas es una de las instalaciones más efectivas para sobrellevar las altas temperaturas. Para propietarios y administradores de las piscinas, esto supone una gran responsabilidad y la necesidad de adoptar algunas precauciones. De todo esto te vamos a hablar en el presente artículo.

Desde un punto de vista científico, todo indica que este 2026 se puede convertir en el verano más caluroso desde que se tienen registros meteorológicos. Tras consolidarse el 2025 como el verano más largo y abrasador de toda la serie histórica que tiene recogida la AEMET en España, a mediados de junio del 2026 ya teníamos temperaturas cercanas a los 40 grados. Aún no había comenzado oficialmente el verano.

El meteorólogo franco-alemán Dominic Royé comenta en el periódico El Confidencial que, por los datos que llevamos recogidos hasta el momento, no nos encontramos ante una sucesión de olas de calor, tal y como se entendían hasta hace poco; es decir, episodios puntuales de anomalías climáticas, sino que estamos frente a un verano extremo.

Royé ha agrupado los registros de temperatura en verano desde 1960 hasta la actualidad en intervalos de 5 años. En el periodo que va de 1996 al 2000, se aprecia un incremento medio de temperaturas de 0,6 grados respecto al intervalo anterior. En el siguiente periodo de 5 años, sube 1,6 grados la temperatura media, y en los siguientes intervalos se aprecia un crecimiento constante de 1,5 grados. Es en estos últimos 5 años, que van del 2020 al 2025, que el incremento de la temperatura se dispara 2,5 grados. Según Royé, estamos viviendo una aceleración del cambio climático. Todo indica que los veranos sucesivos serán cada vez más largos y más tórridos. Lo que hace que disponer de espacios en los que refrescarnos, como las piscinas, se convierta en una prioridad.

Piscinas comunitarias y verano.

Hablo con Michel, un funcionario y padre de familia que vive en Ciudad Real, en una urbanización con una piscina comunitaria. Nuestra conversación se desarrolla un día cualquiera durante la primera semana de julio.

Me cuenta que a las 8,30 de la mañana, cuando sale de su casa para ir a trabajar, ya hay vecinos en la piscina. Su mujer y él trabajan de funcionarios en la Diputación Provincial. En veranos anteriores tenían problemas para dejar a sus dos hijos al cuidado de algún familiar. Este verano le llueven las ofertas. Su cuñado, su prima, padres de compañeros del colegio se ofrecen a cuidar de sus hijos, a cambio de que les dé permiso para utilizar la piscina de la urbanización.

Su hijo, que tiene 8 años, le dice que a media mañana, la piscina está llena de gente. Él lo ha podido comprobar por la tarde. A eso de las 5, casi no hay espacio para plantar una toalla en el césped que rodea la piscina.

“Desde que se inauguró la urbanización” – me cuenta – “siempre se ha usado la piscina, pero tanta cantidad de gente era normal verla en agosto o los fines de semana, no un día entre semana a principios del verano.”

Los vecinos aguantan alrededor de la piscina hasta entrada la noche. Y es que estar tumbado en una toalla, debajo de un árbol, al lado de la piscina, se está más a gusto que en casa con el aire acondicionado encendido.

Aumenta el número de piscinas en España.

El Círculo de Gestores Deportivos de Madrid señala que actualmente en España hay más de 1,3 millones de piscinas, entre públicas y privadas. Apreciándose un aumento del número de instalaciones en los últimos  años.

Andalucía se encuentra a la cabeza en cuanto al aumento de piscinas. En esta comunidad autónoma hay 322.620. Le sigue la Comunidad Valenciana con 254.792, y Cataluña, con 203.985.

Un 87,9% del total son piscinas residenciales. Piscinas privadas que pertenecen a una comunidad de propietarios, se encuentran dentro de una vivienda unifamiliar o forman parte de las instalaciones de un hotel o un complejo turístico.

Aun así, cabe destacar que en España hay alrededor de 120.000 piscinas públicas. Un dato que pone de relieve la importancia de estas instalaciones en la promoción del deporte y en instaurar actividades de ocio dentro de un estilo de vida saludable.

Sea por el cambio climático o por el aumento del nivel económico en el país, lo cierto es que las piscinas han dejado de ser un elemento extraordinario, un lujo, para convertirse en un equipamiento básico.

No se puede entender un chalet sin piscina. O un complejo residencial formado por varios bloques de viviendas, que comparten espacios comunes, sin plantearse instalar una piscina en su interior. Complejos residenciales en los que ya no es necesario que sean de alto nivel para disponer de su propia piscina. Hay grupos de vivienda VPO (Vivienda de Protección Oficial) que tienen su piscina comunitaria.

Las piscinas se han consolidado como un servicio asociado al bienestar general. Cómo disponer de zonas verdes en las ciudades. Tal concentración de piscinas obliga a los propietarios a que sigan una serie de pautas generales, tanto en su instalación, como en su mantenimiento.

La revisión de las piscinas.

Con el uso tan intenso que le estamos dando a la piscina, la revisión y puesta a punto de las instalaciones pasa a ser, si cabe, aún más importante.

Dicen los técnicos de Rama Piscinas, una empresa madrileña dedicada a la construcción y rehabilitación de piscinas, que ha participado en la reparación o instalación de más de 2.500 piscinas en los últimos 25 años, que toda piscina debe revisarse a fondo antes de comenzar la temporada de baño y después de que se haya dejado de utilizar, en septiembre.

Realizar esta tarea es fundamental para evitar problemas mayores durante su época de uso. Reparaciones que pueden obligar a tener cerrada la piscina durante varios días, en los meses en los que más es necesaria.

La revisión y puesta a punto previa al verano se suele realizar los meses de abril o mayo. Como muy tarde, la primera semana de junio. De esta manera nos aseguraremos de que la piscina esté operativa para cuando empiece a apretar el calor.

El primer paso en la revisión de una piscina consiste en inspeccionar el vaso, los revestimientos, las juntas, las escaleras y los bordes para detectar grietas, fisuras o desperfectos que puedan provocar fugas de agua o daños a los bañistas.

También es imprescindible comprobar el correcto funcionamiento del sistema de filtración. La bomba, el filtro, las tuberías, las válvulas y los skimmers deben estar limpios y en buen estado para garantizar una adecuada circulación y calidad del agua.

Otro aspecto esencial es analizar los parámetros químicos, como el pH, el nivel de cloro y la alcalinidad, para garantizar una desinfección eficaz y evitar problemas para la salud de los bañistas.

Por último, conviene revisar los equipos eléctricos y los sistemas de seguridad, además de realizar una limpieza profunda del fondo, las paredes y la línea de flotación. Un mantenimiento periódico ayuda a prolongar la vida útil de la piscina y garantiza un baño seguro y agradable.

En ocasiones, esta revisión puede requerir pequeñas reparaciones o reformas que es conveniente realizar antes de que empiece la temporada de baño.

El mantenimiento.

Un aspecto importante que deben prever los propietarios o gestores de las piscinas es el mantenimiento. Como bien señala la Revista Es Más el mantenimiento de la piscina es continuo y no se puede limitar a los meses de verano.

Este trabajo requiere una planificación periódica y una supervisión constante, ya que las condiciones del agua y de los equipos de la piscina cambian con el paso del tiempo y el uso de las instalaciones.

Un servicio profesional de mantenimiento incluye la limpieza del vaso, los skimmers y los filtros, la revisión de bombas y sistemas de depuración, así como el control de los parámetros químicos del agua, como el pH, el cloro o la alcalinidad. Mantener estos valores dentro de los niveles recomendados evita la proliferación de bacterias, algas y otros microorganismos.

En las comunidades de propietarios, este servicio suele ser gestionado por la empresa administradora de fincas, que puede contar con personal especializado en mantenimiento de piscinas, limpieza y jardinería, o contratar a una empresa del ramo. De este modo, se garantiza una atención adaptada a las necesidades de cada piscina.

Muchos de estos trabajos de mantenimiento se realizan cada mañana, antes de que la piscina se abra a los usuarios.

La experiencia demuestra que resulta mucho más económico mantener la piscina en buenas condiciones de forma permanente que olvidarse del asunto y limitarse a arreglar averías y desperfectos a medida que vayan apareciendo. El uso de productos de calidad y un plan de mantenimiento ajustado al tamaño de la piscina, la frecuencia de uso y el número de usuarios contribuyen a reducir averías y optimizar costes, ofreciendo a los bañistas un espacio seguro y agradable.

La figura del socorrista.

Una pregunta que nos hacemos muchos cuando se ponen en marcha las piscinas es: ¿Todas las piscinas necesitan un socorrista? Al parecer, las piscinas privadas de viviendas unifamiliares y las piscinas de pequeñas comunidades de propietarios no requieren socorrista.

De todos modos, esta pregunta no la resuelve ninguna ley de ámbito estatal, ni siquiera la Ley de Propiedad Horizontal. Como indica la página web Presidente de la Comunidad es cada comunidad autónoma la que establece los requisitos para que la presencia de este profesional sea obligatoria. Para ello se tienen en cuenta criterios como la dimensión del vaso de la piscina, el aforo máximo de las instalaciones, el número de calles de baño, etc.

Así, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid, el socorrista es obligatorio para todas aquellas piscinas que tengan una superficie, lámina de agua, igual o superior a 200 metros cuadrados, y para las piscinas deportivas que tengan 6 o más calles de natación.

El socorrista debe tener una titulación homologada. Con un certificado otorgado por la Cruz Roja, por la Federación Española de Natación o por otro organismo reconocido.

La mayoría de las comunidades autónomas obligan a que el socorrista esté presente en la piscina durante todo el horario de uso. Lo normal es contratar a varios socorristas o a una empresa que preste este servicio y establecer turnos. Una piscina que esté obligada por la normativa de su comunidad autónoma a tener socorrista y no lo tenga, se arriesga a recibir una sanción administrativa, sin olvidar de que si en las instalaciones se produce un accidente, los propietarios o administradores de la piscina pueden incurrir en responsabilidades civiles y/o penales.

El civismo en las piscinas.

Las piscinas son espacios de uso colectivo y, por tanto, hay que respetar los derechos de todos los usuarios. El periódico El Mundo habla de un reto viral que el verano pasado obligó a cerrar temporalmente 300 piscinas en nuestro país. Se trata del “Reto Marrón”. Personas que se retan en redes sociales a defecar en piscinas.

Como recuerdan las autoridades sanitarias, una piscina con heces no es apta para el baño. Los excrementos contaminan el agua de la piscina con virus y bacterias, pudiendo transmitir enfermedades. Una vez se ha producido este acto vandálico, es imprescindible esterilizar el agua de toda la piscina, lo que puede obligar a su cierre durante varias jornadas.

Acceder con bicicletas o patinetes al interior de la piscina, poner la música demasiado alta cerca de donde están descansando otros bañistas o consumir bebidas alcohólicas fuera de las zonas habilitadas, son otros de los comportamientos incívicos que se pueden dar en las piscinas.

De prevenir y evitar estas acciones se deben encargar los gerentes de la piscina, apoyándose en el personal que trabaja en las instalaciones.

Todas estas cuestiones que hemos visto es necesario tenerlas en cuenta para facilitar un uso adecuado de la piscina. No hay nada peor que tener que cerrarla cuando estamos atravesando altas temperaturas.

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