A nadie le amarga un dulce. Si te toca un premio, siempre es motivo de alegría. Da igual el tipo de premio que sea, siempre es bienvenido y sinónimo de suerte. Una muñeca en la tómbola de las fiestas del pueblo, un jamón en la charcutería por un sorteo navideño o un balón de fútbol en un concurso de dibujo infantil. Premios que alegran la vida por un rato y hacen a quien los gana sentirse grande. Ahora bien, si hablamos de premios mayores como la lotería, además de sentir una gran alegría, hay que tener una serie de cosas en cuenta.
Este tipo de premios funciona como una inversión, por lo que las decisiones a tomar deben ser valoradas y, si es posible, de la mano de profesionales. Todos, en mayor o menor medida, hemos tenido esa ilusión de que nos toque un premio de la lotería, bien sea el Gordo de Navidad, bien sea la Primitiva. Lo cierto es que los premios de gran envergadura que se pueden ganar son varios y no es necesario esperar a las fiestas navideñas, ya que se producen sorteos a diario o semanales.
Un golpe de suerte de este calibre no tiene por qué hacer que se pierda la cabeza y, aunque es posible darse un capricho, debe tratarse como una inversión y planificarse como es debido. Existe la idea de que la mayoría de los ganadores de los premios importantes de lotería pierden todo con suma rapidez. Los datos no respaldan este hecho, aunque sí es cierto que los agraciados toman malas decisiones a nivel financiero.
Como las preguntas se amontonan cuando se produce esta situación, vamos a proporcionar algunas respuestas al respecto, ya que nunca se sabe y puede que la suerte esté esperando a la vuelta de la esquina.
Loterías, impuestos, Hacienda…
Lo primero que se hace cuando toca un premio importante de lotería es celebrarlo… o quedarse de piedra y mudo sin ser capaz de asimilarlo. Una vez se gestiona la situación, se grita y celebra como es debido; toca cobrarlo e ingresarlo en la cuenta, algo que saben muy bien en Lotería María Victoria, una administración de loterías con venta online que lleva más de cuarenta años en el sector repartiendo suerte e ilusión. Ellos mismos nos explican que los premios de mayor cuantía no se cobran en las administraciones.
Estos premios tributan al veinte por ciento sobre la cantidad cuando supera los cuarenta mil euros. Por debajo de esa cantidad, el premio es íntegramente del ganador. En nuestro país, cuando se cobra un premio de lotería que se encuentra sujeto a tributación, como los de Loterías y Apuestas del Estado, la ONCE o la Cruz Roja, la entidad pagadora es la que practica la retención que corresponde antes de abonar el dinero. Es decir, el importe que se recibe en la cuenta es neto, una vez se descuenta el gravamen correspondiente sobre la parte del premio que supere el mínimo exento vigente, que es de cuarenta mil euros, como ya hemos mencionado.
A modo de ejemplo, si el premio tiene una cuantía de cien mil euros, la parte exenta es cuarenta mil y la base gravable, sesenta mil, con un gravamen especial del veinte por ciento sobre los sesenta mil que se corresponden con doce mil euros a tributar. El importe a recibir es de ochenta y ocho mil euros.
Esto cambia si se recibe un premio promocional o procedente de un sorteo privado de bancos, empresas, concursos, televisión, etc. En estos casos, si hay que declarar el IRPF, por lo general, se hace como ganancia patrimonial y se suma a la base imponible general.
Las loterías sujetas a tributación no requieren que se vuelva a pagar el IRPF por el premio, ya que se liquida en origen con el gravamen especial mencionado, por lo que conviene conservar el justificante de cobro por si fuera necesario acreditar la procedencia de los fondos.
Hasta el dos mil doce, las ganancias procedentes de los juegos de azar se encontraban exentas de tributar. A partir del veintisiete de diciembre de ese año, se empieza a tener que abonar el veinte por ciento de la cantidad que supere el mínimo exento. Dicho de otra manera, hasta esa cantidad de cuarenta mil euros, el premio es por completo del ganador; a partir de ahí, un euro de cada cinco pasa a las arcas del Estado.
Como ya hemos comentado, Hacienda cobra por adelantado, por lo que se tiene una retención en el IRPF a consecuencia del premio recibido. En el momento de hacer la declaración, hay que incorporar lo que se ha ganado en el apartado de “Ganancias y pérdidas patrimoniales no derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales” y, concretamente, en el apartado de “Premios obtenidos por la participación en juegos, rifas o combinaciones aleatorias sin fines publicitarios”.
Un aspecto importante es que el premio, aunque haya tributado con este gravamen, producirá unos rendimientos en base a los intereses bancarios, los dividendos, ganancias por inversiones, etc., que tributarán a razón de las normas generales del IRPF, lo que quiere decir que no se grava el premio en sí, sino que se grava por la rentabilidad que se obtiene.
Cuando se trata de décimos compartidos y participaciones, los impuestos son los mismos. No es necesario acudir en grupo al banco para cobrar el premio; el banco está autorizado para realizar el ingreso a cada agraciado en su cuenta a razón de su porcentaje. Esto evita que una sola persona reciba todo y Hacienda lo considere donación. El límite de cuarenta mil euros se aplica a la totalidad del boleto y no de forma individual, por lo que esa cantidad libre de impuestos se reparte entre todos.
Dónde se cobra el premio
Cuando se juega a la lotería, en donde se incluyen la de Navidad, la del Niño, los sorteos de la Primitiva o los Euromillones, la Bonoloto y la Quiniela, hay que saber dónde ir a cobrar el premio si toca.
En Loterías y Apuestas del Estado se diferencia el lugar de pago de los premios en función de la cantidad que se gane. Existen premios mayores y menores. Se consideran como premios menores aquellos cuya cuantía es inferior a los dos mil euros y premios mayores a los resguardos o décimos con un importe que los supere.
Los premios de menor cuantía pueden cobrarse en cualquiera de los puntos de venta que pertenecen a la red comercial de Loterías a partir del día siguiente al sorteo en el que participe la apuesta. En el caso de los premios de mayor cuantía, deben cobrarse a través de una entidad financiera que cuente con autorización de SELAE para gestionar estos pagos.
SELAE se corresponde con la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado y es la empresa pública dependiente del Ministerio de Hacienda, que se ocupa de organizar, gestionar y comercializar la mayoría de los juegos de azar y los sorteos que tienen titularidad estatal. A través de su red oficial de administraciones y su página web lleva a cabo la gestión de los sorteos y las apuestas que mayor popularidad tienen, entre los que podemos destacar la Lotería Nacional, la Primitiva y el Gordo de la Primitiva, la Bonoloto y los Euromillones, la Quiniela y el Quinigol, y las apuestas hípicas Lototurf y Quíntuple Plus.
En el caso de la ONCE, los boletos se pueden obtener a través de los Juegos ONCE en los puestos autorizados. Si se compran en Juegos ONCE, tras la celebración del sorteo se recibe un email informando sobre el resultado de la compra, tanto si se ha ganado un premio como si no ha sido así.
Si se gana un premio, se ingresa de forma automática en la cuenta virtual de Juegos ONCE y, si el ganador lo desea, sin que haya coste asociado, se puede transferir el saldo a la cuenta bancaria personal a través de la cuenta virtual de los juegos.
Esta entidad no permite que el importe de los premios acumulados en la cuenta supere el importe máximo establecido en cada momento. Cuando el saldo se supera, se solicita que se haga una transferencia a la cuenta bancaria.
Cuando se compra en la Red de Ventas oficial de la ONCE o en un punto de venta autorizado, los premios se pueden cobrar en función del importe a través del propio vendedor o del punto de venta autorizado o a través de los Centros ONCE o de entidades colaboradoras.
En el caso de los boletos de la Cruz Roja, son premios acumulativos y caducan a los noventa días naturales desde que se celebra el sorteo. Se pueden hacer efectivos en las oficinas de la Cruz Roja y las oficinas informatizadas de Correos en toda España, excepto las que se encuentran en los grandes almacenes. Los sorteos de oro se tienen que cobrar en las oficinas de la Cruz Roja.
Lo más importante, a partir de que se cobra el premio, es saber qué hacer con el dinero y cómo invertirlo, pero de eso ya hablaremos en otro artículo.



