Aunque al sector náutico se han incorporado nuevos materiales técnicos como la fibra de vidrio y la fibra de carbono, los barcos de madera siguen ejerciendo un embrujo especial sobre los aficionados al mar. Tanto es así, que no es extraño encontrar barcos de madera en la gran mayoría de los puertos deportivos de todo el litoral español. Algo que los neófitos, a los que nos gusta pasearnos por estos lugares, agradecemos de corazón. Puesto que estos barcos nos alegran la vista.
El mar más que una afición es una pasión. Todas las personas que he conocido a las que les gusta navegar, o tienen una embarcación de recreo o aspiran a tenerla. Si pueden elegir entre tener un barco de madero u otro de materiales más modernos, la mayoría se inclina por la primera opción.
Los barcos de madera transmiten tradición y elegancia. Los armadores de Astilleros Mediterráneo, unos astilleros que llevan fabricando barcos de madera en Mallorca y Málaga desde 1995, nos cuentan que se siguen produciendo y vendiendo barcos de madera, muchas veces por encargo, sobre todo veleros y barcos de recreo a motor.
España tiene una larga tradición en la fabricación de barcos de madera. En lo sustancial, los armadores modernos respetan la tradición artesanal de la que provienen, si bien combinan esta con técnicas más modernas como el moldeado en frío o los laminados con resinas especiales, con los que se obtienen cascos más resistentes.
La producción de barcos de madera en nuestro país está viva y coleando.
Veleros de madera.
La fabricación de veleros es la actividad más destacada de los astilleros que trabajan la madera. La navegación a vela tiene un carácter ancestral que conecta con la artesanía de los armadores.
La construcción de veleros de madera combina tradición, arte y tecnología. Aunque hoy en día existen fabricantes de todos los tamaños, desde pequeños talleres familiares hasta grandes empresas de producción en serie, los constructores artesanales siguen ocupando un lugar especial en el sector. Estas pequeñas fábricas, situadas con frecuencia en zonas costeras, producen solo unas pocas embarcaciones al año, pero cada una de ellas es una auténtica obra maestra. Los grandes astilleros, en cambio, fabrican cientos de unidades, centrados en satisfacer las demandas del mercado con modelos más estandarizados.
Encargar un velero de madera a un taller artesanal permite al cliente participar activamente en el proceso creativo. El diseño, los materiales y los detalles del acabado se adaptan a las preferencias del comprador, lo que da lugar a embarcaciones únicas y llenas de personalidad. Sin embargo, este nivel de personalización requiere más tiempo y un coste superior. En el otro extremo, los veleros producidos en serie ofrecen precios más accesibles y entregas rápidas, aunque con menos posibilidades de personalización.
A lo largo del tiempo, la fabricación de barcos ha evolucionado enormemente gracias a la tecnología. Los nuevos materiales, como la fibra de carbono o el kevlar, han revolucionado la construcción naval, aportando ligereza y resistencia. No obstante, muchos navegantes siguen prefiriendo la calidez y la estética natural de la madera frente a los materiales nuevos.
Las herramientas digitales, como el diseño asistido por ordenador, el modelado 3D o las máquinas de corte CNC, han incrementado la precisión de cada pieza. Incluso la inteligencia artificial se utiliza ya para perfeccionar la forma de los cascos y mejorar su rendimiento. Aun así, la esencia del oficio permanece intacta: el trabajo manual del artesano sigue siendo insustituible. La colocación cuidadosa de cada tablón, el barnizado meticuloso y el ensamblaje de los interiores de madera son gestos que reflejan la pasión y el conocimiento transmitidos durante generaciones, uniendo lo mejor de la tradición con la innovación en cada velero.
Un trabajo duro.
La revista Descúbrenos subraya que detrás de la construcción de un barco en madera hay un trabajo duro.
La construcción de un barco de madera es un proceso artesanal que comienza mucho antes del primer corte. Todo parte de una cuidadosa planificación, en la que los carpinteros navales diseñan planos detallados que determinan las dimensiones, la forma del casco y la estructura interna. En esta fase se consideran factores como la estabilidad, la flotabilidad y la resistencia del barco, además de su exposición a las condiciones del mar. Cada tipo de embarcación exige requisitos específicos, por lo que la precisión en esta etapa es primordial, un pequeño error puede comprometer la seguridad y el rendimiento del barco.
La selección de la madera también es otro paso decisivo. No todas las maderas sirven para soportar la humedad, el salitre y las tensiones del agua. El roble y la teca son muy valorados por su dureza y resistencia, mientras que el ciprés destaca por su durabilidad en agua salada. El pino, más económico, se usa en embarcaciones pequeñas. Además, la madera debe secarse y tratarse adecuadamente para evitar deformaciones y grietas.
Una vez seleccionada, la madera se corta, talla y moldea cuidadosamente. Este trabajo requiere destreza y precisión, especialmente en el modelado del casco, donde las piezas deben curvarse sin romperse. Para lograrlo, los carpinteros aplican la técnica del curvado al vapor, que ablanda la madera y permite darle forma.
El ensamblaje del barco es una tarea compleja que busca crear una estructura firme y hermética. Las piezas se fijan con clavos o tornillos, y las uniones se sellan con una técnica especial que evita filtraciones. Finalmente, el acabado con pintura y selladores protege la madera de la humedad y del deterioro causado por el mar.
Los barcos más bellos.
Sin duda, algunos de los barcos más bellos del mundo son barcos de madera. Entre ellos se encuentra el Amerigo Vespucci, un buque escuela italiano, considerado por algunos como el barco más bello del mundo. Este velero fue botado en 1931 y está inspirado en las fragatas militares utilizadas por Gran Bretaña en el siglo XVIII. Cuando el imperio británico dominaba los 7 mares. El Vespucci es un velero de mástiles altos, aun en funcionamiento, que en la actualidad está asistido por un motor eléctrico.
El RRS Discovery, otro de los emblemáticos barcos de madera, es el último buque de tres mástiles construido siguiendo la tradición naviera británica. Fue armado en 1901 y lo utilizó Sir Francis Falco Scott en sus viajes de exploración a la Atlántida. Con aspecto sobrio y una presencia imponente, el barco conserva la misma apariencia que cuando se construyó. Ha sido utilizado en varias ocasiones como soporte de investigaciones científicas y en 1985 fue adquirido por la Fundación del Patrimonio de Dundee, una ciudad costera escocesa, que se ha encargado desde entonces de su mantenimiento y que lo tiene atracado en el puerto de la ciudad, representando uno de sus principales reclamos turísticos.
En lo que se refiere a yates de recreo a motor construidos en madera destaca el Riva Aquarama. Una lancha de lujo, con acabados en madera fina, diseñado en los astilleros de la ciudad italiana de Riva y que por su elegancia y potencia es considerado el Ferrari del mar. Su imagen icónica nos evoca las películas antiguas de James Bond, o los anuncios de Martini rodados en la costa mediterránea. Esta lancha fue diseñada en los años 60, y aunque se ha actualizado incorporándole motores más potentes e instrumentos de navegación digitales, su silueta conserva un atractivo estilo vintage.
El alquiler de embarcaciones.
Cuenta el periódico económico Expansión que el alquiler vacacional de embarcaciones se ha convertido en una interesante actividad económica en la costa mediterránea española, tanto para los propietarios de los barcos, como para los turistas. Mallorca, Menorca, Ibiza, Valencia y la Costa Brava son los destinos preferidos para alquilar este tipo de barcos.
Alquilar un velero para 6 personas en cualquiera de estas zonas te puede salir por unos 300 € el día, lo que viene a ser 50 € por persona, un tercio de lo que cuesta una noche de hotel en las islas Baleares, que sale de media unos 150 €.
Un extra que encarece el coste es contratar un patrón de barco. Que viene a salir por entre 180 y 300 € el día, dependiendo del tipo de barco y del trayecto. Una razón por la que muchos turistas optan por sacarse el P.E.R., el título de Patrón de Embarcaciones de Recreo. Una titulación que le sirve para futuras excursiones de este tipo. La demanda de estos títulos de navegación se ha disparado en los últimos años, incluso entre turistas que no viven en una ciudad costera.
Cuenta este periódico que alquilar una embarcación de recreo para los neófitos es como reservar una habitación de hotel. La imagen tiene un peso importante en la selección del barco. A ojos de los turistas, un barco de madera es más atractivo que un barco más moderno.
Los iniciados prefieren un catamarán o un velero frente a una lancha a motor. Puesto que les permite una mayor autonomía de navegación, al no tener que depender de repostar combustible.
Por lo que estamos viendo, los barcos de madera tienen su presencia garantizada para las próximas décadas en los puertos españoles.



