La cara oculta del maltrato psicológico

La cara oculta del maltrato psicológico

¿Está de moda? Lamentablemente no pasa de moda, la violencia, el maltrato en sus múltiples manifestaciones, siguen estando ahí, violentando sin piedad a los más débiles, y aunque nadie, del género que sea, está libre de sufrir sus ataques y, lo que es peor aún, sus secuelas, son especialmente devastadores sus efectos en los niños, indefensos en todos los aspectos en los que se altera su vida, y las mujeres, cuyo número de víctimas no cesa de incrementarse.

Y decimos la cara oculta porque, aunque la violencia deja huellas en el rostro, en la personalidad, en las relaciones con los otros, en la mayoría de los casos esta se produce en el seno de la familia, a veces en la escuela por medio del bullying, y puede ser que nadie se entere, o que las víctimas se encierren en sí mismas, disimulando con una sonrisa forzada ante el mundo su dolor, ante sus profesores, que no siempre saben detectar que algo pasa, ante sus padres, por no causarles problemas, por no defraudarles, no saben cómo pedir ayuda.

La violencia doméstica lleva aparejados graves riesgos para la salud de las víctimas, tanto la salud física como psicológica. La violencia en el seno del hogar supone un impacto emocional que puede llegar a ser un factor de desequilibrio para la salud de toda la familia, incluyendo a las víctimas y a las personas que conviven con ellas y que en algunos casos les infringen esta violencia. Ni los políticos ni las autoridades sanitarias pueden permanecer ajenos a este gran problema social y de salud pública, algo se debe hacer para que las nuevas generaciones no tengan que soportar este estigma, quizás todo debe comenzar por el principio, en la Escuela precisamente.

Los profesionales sanitarios tienen mucho que decir a este respecto, en la prevención, la detección, el tratamiento y la orientación. Los distintos departamentos e instituciones en una acción coordinada son los que deben señalar los caminos que ayuden a eliminar este tipo de violencia, de amparar a las víctimas si esta se produce, detectarla en los primeros momentos. Es fácil que ni las propias víctimas sepan que están sufriendo violencia psicológica, los mecanismos de bloqueo y de control que les produce este maltrato, lo impiden.

Las heridas de la violencia psicológica en los niños

Centrándonos en los niños, los últimos estudios indican que casi dos millones de menores sufren acoso escolar en España, pero la realidad puede ser mucho más cruda, ya que como hemos indicado hay muchos niños que no lo manifiestan. Los traumas emocionales, que no se tratan ni se mencionan, los arrastran de por vida, y lo peor, a veces acaban en el suicidio. El aislamiento que sufren los niños acosados es uno de los acosos más duros, lo peor para un niño es marginarle del grupo y dejarle solo, aún sin violencia física.

La falta de valores y la protección de los niños acosadores por sus padres, que no ven nada malo en su actitud, la escasa formación de los docentes para detectar estos abusos, la facilidad y posibilidades de ensañamiento y daño mediante imágenes y vídeos que facilitan las redes sociales, la legislación en materia de menores… Todos estos aspectos configuran un panorama nada alentador. Son muchas las aristas del acoso escolar, muchas personas adultas de su entorno que hacen silencio, una sociedad competitiva que fomenta estas actitudes, y en el sistema educativo aún no se ha encontrado una fórmula para abordar este grave problema. Todos estamos implicados y somos responsables de la detección y prevención de esta lacra social: Políticos y administraciones, sistema educativo, padres, policías, jueces y fiscales, trabajadores sociales, sanitarios, medios de comunicación.

Pero existe otra violencia, la ejercida en el seno familiar, en la que, derivada de situaciones de separación de los padres, los hijos deben cargar con una pesada mochila en forma de enfrentamientos de sus progenitores de los que son espectadores y víctimas mudas. O los que padecen el Síndrome de Alienación Parental, como conjunto de síntomas consecuencia de las estrategias por parte de uno de los progenitores para influir en el pensamiento de sus hijos para destruir la relación hijo/padre con el otro progenitor. O los menores que padecen otro tipo de abusos en el seno familiar y no saben a quién acudir. La medicina tiene un papel fundamental en estos casos, como ayuda directa al menor a través de terapia en primer lugar, y evaluando y diagnosticando al menor, emitiendo informes en los procesos legales de separación, custodia o malos tratos, que den luz y objetividad a la cara más oculta del maltrato psicológico. Esta es la misión de la psiquiatría forense.

En Alicante, el Doctor José A. Hernández Hernández, Psiquiatra y Psicoterapeuta, especializado en Psiquiatría por el Hospital de Navarra, y especialista en Psiquiatría Forense, es el profesional de la medicina que mejor puede abordar simultáneamente los aspectos psicológicos y biológicos de los problemas mentales del adulto, del niño y del adolescente, evitando enfoques parciales que tradicionalmente han perjudicado al paciente psiquiátrico.

El Doctor José A. Hernández ha trabajado como Especialista en Psiquiatría desde hace más de 30 años, tanto en el Hospital P. de Alicante como ejerciendo su especialidad de Psiquiatría en la atención ambulatoria de enfermedades mentales. Los servicios que se ofrecen en la consulta del Dr. José A. Hernández, en colaboración con un equipo multidisciplinar de médicos y psicólogos, son:

  • Evaluación diagnóstica psiquiátrica, psicológica y médica.
  • Exploración neuropsicológica.
  • Psicoterapia Individual y de Pareja.
  • Tratamiento Psicofarmacológico.
  • Peritaje Legal y Forense, elaboración de Informes Clínico-Periciales.

El Dr. José A. Hernández desarrolla su actividad privada desde 1990 como psiquiatra en Alicante  -su Consulta se encuentra situada en el centro de esta ciudad- y a lo largo de su carrera ha participado en numerosos foros y congresos nacionales e internacionales.

La decisión de acudir al profesional que mejor pueda ayudarnos, a nosotros mismos o a los pequeños que se encuentren en situación de cualquier tipo de maltrato, es la mejor que podemos tomar, porque nos ayudará a sacar afuera todo lo malo, y poder tomar el rumbo de nuestra propia vida.