Dime a dónde vas y te diré que vino llevar: tipos de vino para cada ocasión

Dime a dónde vas y te diré que vino llevar: tipos de vino para cada ocasión

Cada reunión tiene su personalidad. En las de trabajo, reina el ambiente profesional y la mentalidad estratégica; las salidas con los amigos se llenan de naturalidad y alegría; y las veladas románticas siempre tienen un toque de elegancia y sensualidad.

Pues así mismo pasa con los vinos, según su personalidad hay uno para cada ocasión. Y si queremos llevar el vino que mejor acompañe la reunión, debemos conocer la personalidad de cada tipo de vino y las reglas de etiqueta que les acompañan.

Las tres reglas claves para hacer de un vino el invitado perfecto

Bocopa, bodegas especialistas en vinos, te recomienda seguir estas tres reglas a la hora de comprar un vino:

  • En primer lugar debes considerar qué tipo de ocasión es la que vas a celebrar y el presupuesto que tienes para ello, como del mismo modo, debes considerar el ambiente en que lo harás, si será elegante, informal o muy casual; si será al aire libre o bajo techo.
  • Otro factor importante es que valores tu paladar, si te gustan los vinos dulces o amargos, si los prefieres blancos o rojos, o bien, si te apetecen los vinos europeos o los suramericanos.
  • Y finalmente, aunque la regla en el mundo de la comida es que acompañes la carne roja con el vino tinto, y las carnes blancas con el vino blanco, las tendencias en el empleo del vino por parte de los chef nos sugieren romper esta regla, si de experimentar los sabores en el mundo gourmet se trata.

De vinos y ocasiones, han escrito mucho los autores

Ya entendido que la elección del vino perfecto para cada ocasión se basa en el tipo de reunión, el gusto de los comensales y a veces, el tipo de comida; los expertos tienen sus favoritos para los diferentes tipos de eventos. Desde fiestas y cenas de trabajo,  hasta picnics de verano, aquí tienes la elección perfecta entre tintos y blancos:

Vinos blancos para comenzar la fiesta

Comencemos con esta amplia distinción para tener en cuenta desde un principio. Si bien el hecho de que un vino agrade o no a una persona depende de muchas variables, debemos tener algunos datos en cuenta para seleccionar un vino que agrade la mayoría de los invitados. 

Los vinos blancos suelen ser más ligeros y más secos que los tintos, suelen utilizarse al comienzo de las fiestas o junto al primer plato de una cena, como un aperitivo. Por otro lado, los vinos tintos son perfectos para comidas más abundantes y generalmente se sirven al último momento de la fiesta o la cena.

Por ejemplo, para fiestas elegantes, festejos románticos o fiestas de fin de año, se recomienda un buen Champagne o también, un Cava español.

Brinda ligero en las cenas de trabajo

Un vino ligero, fácil, refrescante, que anime la velada. Tiene que ser accesible porque, o bien después hay que seguir trabajando, o bien queremos resfrescarnos del ambiente del trabajo.

Así mismo, no debe ser nunca el protagonista de la comida sino una herramienta que ayude a distendir y armonizar las distintas posturas del encuentro.

Rosados casuales

Si quieres pasar una tarde charlando con amigos o incluso con compañeros de trabajo, lo mejor es elegir un vino más ligero. En ese caso, los rosados son perfectos. Se adaptan a una gran variedad de platos, son suaves y afrutados. Además, tienen un estilo más veraniego, por lo que son ideales si tienes una reunión en una terraza y más si el clima es cálido. Un vino rosado también será el acompañante perfecto para un delicioso postre.

En las cenas románticas el vino depende de la pareja…

Si se trata de una cena con la persona que has compartido tu vida, recomiendo que el vino sea un guiño a un momento vivido, a un recuerdo especial. Por el contrario, si se comparte con una persona que se pretende conquistar, sus cualidades deben dar un mensaje a la otra persona.

…Y en el almuerzo, el vino depende del plato

El secreto aquí consiste en elegir de acuerdo a los alimentos que compongan esta importante comida del día.

Así para los mariscos crudos, los pescados, las verduras, lo más recomendable es un buen vino blanco; mientras que los vinos aromáticos y añejos son ideales para acompañar las pastas y el arroz con salsas aromatizadas, las verduras, las setas, el pescado al horno o guisado y los quesos de cabra frescos.

Los vinos espumosos y secos acompañan muy bien a los mariscos crudos o cocidos y los vinos rosados de sabor suave son el compañero perfecto para las carnes blancas, trufas y quesos.

Por último los vinos tintos jóvenes constituyen la mejor opción para las legumbres, sopas, carnes guisadas y rojas y los queso semiañejos, en tanto que los tintos añejos se disfrutan mucho mejor con el cerdo, los asados y los quesos de sabor fuerte.

Vinos tan dulces como el postre

A la hora de acompañar un poster con vino, la decisión aquí debe apuntar a los mostos espumosos, dulces y aromáticos ya que resultan insuperables a la hora de disfrutar de alimentos dulces como los pasteles, ensaladas de frutas y mousses.

Vinos para degustar después de la cena


En esta categoría puedes encontrar el jerez. Esta clase de vinos son más viscosos que los vinos regulares y se sirven en cantidades menores. Puedes servirlos para postres, o bien, solo, con complemento como jamones salados y aceitunas.

Tintos y espumosos para el frio y la nieve

Como hace mucho frío y la alimentación será muy calórica, llevar un tinto a la nieve será una buena apuesta. También necesitaremos algo reconfortante para después de esquiar, para ese momento recomiendo un espumoso, de introducción, que invita a una velada más distendida.

En verano son perfectos los vinos con buena acidez

Para acompañar a las altas temperaturas y el sofoco del verano elegiré un espumoso o un blanco, un tipo de vino con buena acidez.