Cómo es la Feria de Abril de Sevilla

La Feria de Abril es uno de los acontecimientos más espectaculares que se pueden vivir en España. Son ya cada año millones los turistas que se acercan a contemplar un evento que para los sevillanos, forma parte de su ADN. Son de esas cosas que tienes que hacer una vez en la vida. Y en mi caso, por fin se cumplió el año pasado. Una cita que no te puedes perder y en la que merece estar. Ahora bien, tiene una serie de tradiciones y consejos que hay que saber si quieres formar parte de ella.

Cuándo se celebra la Feria de Abril

​ Se celebra una o dos semanas después​ de la Semana Santa y coincide con los toros en la plaza de la Maestranza. Por eso, como ocurre en este año, no es de extrañar que aunque se llame Feria de Abril, se celebre en mayo. Tiene un gran impacto económico y social en la ciudad y está declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. Su origen procede de la Baja Edad Media europea, cuando se hicieron numerosos los mercados y, con el fin de que estos pudiesen desarrollarse debidamente, hubo de hacerse un código de respeto. Así, Alfonso X constituyó en Sevilla el 18 de marzo de 1254 dos ferias mercantiles al año,​ una en abril y otra por la fecha de San Miguel (en septiembre). Y así es como nació la Feria de Abril.

Historia de la Feria de Abril

Los orígenes de la Feria de Abril se encuentran en el 25 de agosto de 1846 cuando dos concejales, Narciso Bonaplata (catalán) y José María de Ybarra (vasco), empresarios asentados en la ciudad, redactaron una propuesta que llevaron al Ayuntamiento pidiendo la celebración de una feria agrícola y ganadera.​ El 15 de septiembre de 1846, el Ayuntamiento de Sevilla, siendo alcalde Alejandro Aguado, conde de Montelirios,​ fijó la feria los días 18, 19 y 20 de abril, con el objetivo de que fuese un día posterior a la Feria de Carmona.​ La feria fue autorizada el 5 de marzo de 1847 con un decreto de Isabel II.

La primera Feria se inauguró el domingo  de abril de 1847 en el Prado de San Sebastián, con 19 casetas y supuso un éxito de público. Ya al siguiente año los comerciantes solicitaban al ayuntamiento una mayor presencia policial porque “los sevillanos y sevillanas, con sus cantes y bailes, dificultaban la realización de los tratos”. Y así ha sido un no parar.

Con un sencillo interruptor, más de 22.000 bombillas bañan el recinto ferial de Sevilla de luz. En esta primera noche de la Feria de Abril de Sevilla, el Alumbrao, se estrenan las luces brillantes que adornan el recinto y la gigantesca fachada -diseñada y construida de nuevo cada año-, marcando el principio de una semana de baile, música, y de deleite de la festiva cultura sevillana. También marca el inicio de las mejores corridas de toros de la temporada, así que asegúrate de traer tu pañuelo blanco y seguir a los sevillanos a la plaza de toros de la Maestranza.

Actualmente el recinto de la Feria se divide en tres zonas, de las que interesan dos: El Real (la nada pequeña ciudad de quince calles  – con nombre de toreros – con un millar de casetas) y la Calle del Infierno (de la que hablaré más adelante). Consigue un plano de la Feria de Abril y, si vas con amigos, acordad puntos de reunión en caso de que os separéis. Ya sabes que la entrada a las casetas es privado, aunque cada vez hay más que son de carácter público.

Algunas curiosidades de la Feria de Abril

  • El traje de flamenca se consagró en Sevilla a partir de la Exposición de 1929.
  • La manzanilla es el vino de la Feria, se consumen 1,5 millones de medias botellas.
  • El singular estilo de las casetas fue concebido por el pintor Gustavo Bacarisas.
  • La Feria de Abril cuenta con 450.000 metros cuadrados y 1.052 casetas.

La verdad es que es una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Ahora bien si quieres ir tienes que planificarlo con tiempo para asegurarte de que tendrás sitio. Y es que durante la Feria de Abril se llenan todos los hoteles. En mi caso lo hice con cuatro meses de adelanto y pude alojarme en el Hotel Mercer Sevilla, por cierto, una gozada. Una visita a la Feria de Abril es de esas cosas que nunca se olvidan. Si quieres disfrutar del ambiente más auténtico, durante la tarde podrás ver los coches de caballos y la estampa más habitual, es algo que no te puedes perder.