Ácido hialurónico de uso corporal.

Seguro que hemos escuchado alguna vez como el ácido hialurónico se emplea como ingrediente base en la elaboración de cosméticos ansiedad, o como se inyecta mediante micro-infiltraciones para rellenar arrugas del rostro; además de ello, tiene otra aplicación estética, tal vez, menos conocida. Se utiliza para redefinir volúmenes del cuerpo que han quedado perdidos.

Los expertos en medicina estética de Medyzon, un distribuidor de fármacos de origen natural, que llevan años trabajando con profesionales de medicina estética y dermatológica, nos indican que el ácido hialurónico no solo sirve para rellenar, sino que estimula la producción natural de colágeno. Una proteína del cuerpo que, entre otras cosas, mantiene unidos y tensos los órganos y estructuras corporales.

Los cuerpos se deforman con los años. Es algo natural. Es a lo que nos referimos cuando coloquialmente decimos que las carnes se caen. Lo podemos apreciar en los pechos y en los glúteos, pero también en otras partes del cuerpo, como la carne y la piel que hay debajo de los brazos.

La causa es biológica. A medida que pasa el tiempo, el cuerpo humano deja de producir menos colágeno y elastina. Esto se refleja en que los tejidos son menos firmes y elásticos. Los índices más altos de colágeno se presentan en la infancia. A partir de los 25 años, la producción de colágeno va disminuyendo paulatinamente.

Este fenómeno no solo afecta a las mujeres, también a los hombres. A los 45 años, el cuerpo de un hombre no tiene la misma apariencia que cuando tenía 20. Se aprecia cierta flacidez en pectorales y abdominales.

Pensamos que lo podemos suplir con ejercicio. Efectivamente, el ejercicio físico ejercitará los músculos y, en cierta medida, conseguiremos redefinirlos. De todos modos, debemos ser conscientes de que son dos procesos distintos. La actividad física no va a estimular la producción natural de colágeno, elastina y ácido hialurónico.

Una de las acciones que está efectuando la medicina estética moderna es, precisamente, proveer al cuerpo humano de productos naturales que con el tiempo ha dejado de fabricar.

¿Qué es el ácido hialurónico?

Hablamos del ácido hialurónico en la medicina estética y en la industria cosmética, pero, en realidad, ¿Qué es? La revista Top Doctors dice que este ácido es una sustancia natural producida por el cuerpo que se encuentra presente en el tejido conectivo de la piel, en el cartílago y en los tendones. También se halla en el humor vítreo que tenemos tras la córnea de los ojos.

En las articulaciones, por ejemplo, el ácido hialurónico se instala en las cavidades, impidiendo que los huesos articulados entren en contacto durante el movimiento. Amortiguan los golpes que de forma habitual recibe la articulación. Ya no es que hayamos sido agredidos por un elemento externo, sino que por el simple hecho de andar o correr produce un impacto en tobillos, rodillas y caderas que debe ser redirigido por el cuerpo. Por último, el ácido hialurónico transporta los nutrientes a las células del tejido cartilaginoso.

Respecto a la piel, este ácido cumple una función de unión y de hidratación. Las distintas capas de nuestra piel se encuentran unidas entre sí, entre otras cosas, por una película de ácido hialurónico. Esta capa se concentra allá donde coinciden una gran cantidad de músculos, por ejemplo, en nuestra cara. Al mismo tiempo, el ácido hialurónico aporta agua a la piel, hidratándola. Esta agua evita la sequedad, favorece la regeneración de las células y aporta nutrientes esenciales.

Una de las características del ácido hialurónico es su gran capacidad para retener moléculas de agua. Esto hace que las células del ácido aumenten de tamaño considerablemente, convirtiéndolo en un elemento ideal para restaurar volúmenes. Es habitual que las micro-infiltraciones de ácido hialurónico se empleen para aumentar el volumen de los labios o para redefinir los pómulos.

Aplicaciones en el cuerpo.

En este punto no nos vamos a centrar en la corrección de arrugas en el rostro, el uso más conocido del ácido hialurónico, sino cómo se emplea en otras partes del cuerpo. Estos son algunos problemas estéticos y de salud que corrige:

  1. Aumento de glúteos: El ácido hialurónico se utiliza para mejorar la forma y el volumen de los glúteos, proporcionando resultados naturales sin la necesidad de cirugía.
  2. Rejuvenecimiento de manos: Inyectar ácido hialurónico en las manos ayuda a restaurar la pérdida de volumen, disminuyendo la apariencia de venas prominentes y arrugas, al tiempo que se mejora la hidratación de la zona, evitando la sequedad de la piel.
  3. Escote y cuello: Aquí se emplea para tratar líneas finas y pérdida de elasticidad en el escote y el cuello. El ácido hialurónico se aplica para mejorar la hidratación y suavizar la piel.
  4. Aumento de pantorrillas: Este ácido se utiliza para resaltar y dar forma a las pantorrillas, ofreciendo una opción no quirúrgica para quienes desean mejorar su contorno corporal.
  5. Remodelación de abdomen: En algunos casos, se emplea para mejorar la apariencia de cicatrices, arrugas o flacidez en la zona abdominal, proporcionando un aspecto más terso.
  6. Corrección de cicatrices: El ácido hialurónico puede suavizar y rellenar cicatrices, mejorando su apariencia y textura, haciendo que pasen más desapercibidas a la vista y al tacto.
  7. Hidratación de pies: Para tratar la piel seca y agrietada en los pies, el ácido hialurónico ofrece hidratación profunda y restauración.
  8. Fortalecimiento de rodillas: Se aplica para mejorar la hidratación y elasticidad de la piel alrededor de las rodillas, reduciendo la apariencia de líneas y arrugas.

Para que nos hagamos una idea de cómo se aplica, vamos a ver por encima un tratamiento por infiltración.

El tratamiento de infiltración de ácido hialurónico para aumento de glúteos o rejuvenecimiento de manos, es un proceso que suele llevarse a cabo en un entorno clínico.

Primero, se realiza una evaluación de la zona a tratar para determinar la cantidad de ácido hialurónico necesaria y el objetivo estético. El área se limpia y, en algunos casos, se aplica anestesia local para minimizar molestias durante el procedimiento.

El ácido se administra mediante inyecciones estratégicas, distribuyéndolo de manera uniforme para lograr el efecto deseado. El especialista utiliza una aguja delgada o una cánula, dependiendo de la zona.

Durante el proceso, se pueden hacer ajustes según la respuesta de la piel y las preferencias del paciente. Una vez completado, se proporcionan instrucciones post-tratamiento, como evitar la exposición al sol y la realización de actividades físicas intensas.

El ácido hialurónico actúa atrayendo y reteniendo agua, proporcionando hidratación y volumen a la zona tratada. Los resultados son visibles de inmediato, y la duración del efecto varía según la fórmula específica utilizada y la respuesta individual de cada persona.

Este tipo de tratamiento suele ser rápido, con mínimos efectos secundarios y poco tiempo de recuperación. La mayoría de las personas pueden retomar sus actividades normales después de la sesión. La infiltración de ácido hialurónico ofrece una opción estética efectiva y de bajo riesgo para mejorar diversas áreas del cuerpo de manera no quirúrgica.

Diferencia entre inyección y crema.

Dice el doctor Daniel Boro, presidente de la Asociación Brasileña de Cirugía Plástica, en un artículo publicado en la web de la BBC, que el problema que tiene el ácido hialurónico que produce el cuerpo humano es que tiene una vida muy corta. En apenas 48 horas ha sido reabsorbido por el organismo.

Por eso, los laboratorios se han esforzado en desarrollar versiones más resistentes, que permanecen durante meses en el cuerpo.

Una de las diferencias entre los laboratorios clínicos y farmacológicos y la industria cosmética, es que mientras esta última lo que hace es fabricar ácido hialurónico de forma sintética, los laboratorios los obtienen mediante la fermentación de microorganismos.

Es una manera más larga y costosa de obtener el ácido, pero con ello se consigue un producto más parecido a la sustancia que genera el cuerpo humano.

Las cremas cosméticas fabricadas con ácido hialurónico tienen un efecto superficial. Solo llegan a las capas más externas de la piel. Aportan moléculas grandes que no consiguen traspasar el tejido sub-dérmico. Tienen un resultado inmediato, rejuveneciendo al instante el aspecto de la piel, sin embargo, cumplen una función básicamente de hidratación.

Por otro lado, las infiltraciones alcanzan la matriz extracelular, consiguiendo rellenar, sostener y rejuvenecer la parte del cuerpo precisa sobre la que queremos intervenir. Lógicamente, para poder suministrarla, comenta el doctor Boro, es necesario tener un conocimiento preciso de la anatomía humana. Por eso solo pueden aplicarla personal sanitario en instalaciones debidamente esterilizadas, evitando la interferencia de posibles agentes contaminantes.

La presencia del ácido hialurónico infiltrado en el cuerpo no es permanente. Dependiendo de la solución suministrada y de las características del paciente, el ácido puede permanecer entre 3 y 9 meses. Por lo que para prolongar el resultado obtenido es habitual repetir el tratamiento cada cierto tiempo.

Es importante para aplicar un tratamiento de este tipo contar con el historial clínico del paciente, de manera que se pueden valorar antecedentes como reacciones, alergias y posibles infecciones.

Con la infiltración de ácido hialurónico se consigue recomponer y redefinir el volumen de partes del cuerpo que se han ido deteriorando con el tiempo.

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