Yo me lo guiso y etc, etc

por Tabaret

Hace poco la revista El librero publicaba una entrevista a André Schiffrin (para quien no lo conozca, le diré que es un señor muy importante en esto de la edición, ahora no lo explico más porque quien lo conozca ya sabe quién es y quien no lo conozca sólo se va a quedar con esto). La entrevista estaba encabezada por un titular muy grande que decía: El funcionamiento de la industria editorial se basa en la censura del mercado. Pues bien, resulta que esto es así.

El problema es éste.  Ahora mismo, con esto del asunto digital, tiene que ser muy ludita, muy vago o las dos cosas a la vez para no ser editor y para no tener su propia editorial digital. Si es que se lo dan hecho, oiga. Usted se coge Indesign, que saca libros como quien saca pichones del sombrero de un mago, le añade una foto de esas hechas con Instagram para la portada, luego le pone un logo y ya. El texto, pues el suyo, claro, o el de su primo, que también escribe muy bien, que pone unas entradas en Twitter que te mondas. Luego necesita un logo, que es una tontería. Sólo hay que pedírselo a un amigo diseñador, que es el que tiene el programa. El logo se hace en cinco minutitos y no cuesta nada.

Pues bien, tengo que decirle, amigo mío, que con esto, desafortunadamente, usted no es editor ni tiene una editorial. Usted, en todo caso, lo que tiene, es una imprenta digital o algo parecido, porque la editorial, el editor y toda la industria alrededor de ellos, tienen como función principal conseguir que ni usted ni su primo publiquen un libro jamás.

Dicho esto, puede ser que, ahora, a usted le parezca que eso de editar como profesión es muy triste, que si los editores son unos señores que han leído tanto como ellos dicen —vaya usted a saber si es verdad— podían dedicar su existencia a propósitos más nobles. Pues también es cierto, pero, como dijo una vez Giangiacomo Feltrinelli, «más vale de editar que de robar[1]». Y ya que tenemos esta gente que se dedica a esto y a la que no podemos mandar a la calle sin más, porque bastante mal está el patio, lo que yo propongo ahora es ver si podemos encontrarles alguna utilidad.

Si tienen algún uso los editores, yo diría que es precisamente el de censores o, al menos, de intérpretes de la voz del mercado. Como son unos comerciantes, tienen la aspiración de ganar su sustento con este tipo de labores, así que intentan publicar algo que, consideran, a la gente le vaya a interesar. Luego cada cual tiene su público, claro. Incluso hay tipos como este Schriffin que van por ahí diciendo que su editorial tiene una función social y cosas de ésas.  Ya ve usted, tantos aires para acabar publicando a Chomsky.

Luego, eso que creen que a la gente le puede interesar, se trata de ponerlo de una forma que a la gente le resulte posible deglutir. Mientras preparan sus cenas, sus presentaciones y sus mesas redondas, se entretienen escogiendo el tipo de letra —siempre es el mismo en todos los libros, así que esto no les puede llevar mucho— y hacen que uno o dos tipos se lean el libro para corregir las faltas. Y ya. No es mucho, pero es un trabajo y ha servido para contener el aluvión de libros publicados en España, que apenas superan los cien mil.

Naturalmente, esta labor de censura no tiene por qué recaer en las editoriales. Para eso están los críticos, que son unos señores que tienen un blog y que, en el futuro, estarán encantadísimos de estar al corriente de los dos millones de libros publicados digitalmente al año sólo en este país, con sus catorce millones de faltas por página. Es más, esto de la crítica incluso puede hacerla usted mismo. Ya sabe que es cuestión de entrar en Internet, hacer un par de búsquedas y, a poco que se tenga suerte, todo lo que va a encontrar ahí será información de calidad contrastada.

Por cierto, hemos utilizado la cita de Schriffin al principio porque siempre queda bien, pero, si se lee la entrevista, él habla de otra cosa. Tampoco está mal lo suyo.


[1] Cita requerida

Revista cultural Factor Crítico. Somos una revista dedicada a la crítica de cine, crítica literaria, crítica cultural, crítica de ensayo y crítica de cómic

Please follow and like us:

Revista Factor Crítico

Revista cultural Factor Crítico. Somos una revista dedicada a la crítica de cine, crítica literaria, crítica cultural, crítica de ensayo y crítica de cómic