Walter Benjamin: Un gafotas

por El amante de la cafeína

Walter Benjamin (1892-1940) a lo que más se parecía era a un crítico de arte. Ahora desde donde más se le reivindica es desde la filosofía. Hasta el punto de que podríamos decir que si hay un autor intocable en el canon filosófico contemporáneo ese es Walter Benjamin. Lo tiene todo, además: judío que escribía en alemán, ocupado y preocupado por la «alta cultura» europea, y cara/pose de pensar mucho. Qué digo mucho… ¡muchísimo!  A ver, el tipo debía de ser listo y alguno de sus textos tiene interés. Pero no tanto, por Dios, no tanto. No da para unas obras completas, no da para esa adoración entre mística y forofil que suscita entre los enteradillos. De hecho, sostengo la siguiente tesis: si a alguien le gusta mucho Walter Benjamin se debe fundamentalmente a que no entiende lo que lee. Dicho de otro modo: no se fíen de alguien así. Además, suelen ser de los que les gusta la poesía (a ser posible de un autor extranjero, o sea, raro; la poesía en lengua extranjera, de todos es sabido, no existe).

Al parecer, todo Occidente se sostiene sobre la distinción entre «símbolo» y «alegoría» que instituyó nuestro crítico, o sobre las nociones de «aura» y «mímesis» que tanta tinta le hicieron gastar. Ah, la oquedad, esa sacra oquedad por la que penetrará otro tiempo que nos rescate de esa trampa de sangre que es la historia. Madre mía, cuánto lirismo desaprovechado (el lirismo normalmente se desaprovecha).

Walter Benjamin desde el punto de vista del estilo era, sin duda, alemán (cotéjese lo que sigue con la foto). Es decir, un poco atragantado y/o cerrado sobre sí mismo. Sujeto-verbo-predicado es una construcción que no abunda en estos autores (ni, en general, en la filosofía, esa amante del fárrago). Citaba demasiado (no siempre usando las comillas) y pasó una temporada en Ibiza (como DJ Nano, vamos). Con algo de humor y paciencia se podría hacer una biografía kitsch del personaje. Dicho todo esto, me parece que me voy a comprar la correspondencia entre él y Adorno (otro maestro de la claridad). No es broma.

Revista cultural Factor Crítico. Somos una revista dedicada a la crítica de cine, crítica literaria, crítica cultural, crítica de ensayo y crítica de cómic

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