Leer

por Tabaret

No sé si saben ustedes lo que es el informe PISA. Si son de esa gente desocupada que lee periódicos y luego los comenta en el café —no tiene que ser funcionario para eso, hay otros tipo de gente desocupada: los futbolistas, por ejemplo, o los linotipistas, que con esto de las tecnologías no rascan bola—, seguro que sí.

El informe PISA no es que se haga en la ciudad de Pisa. Oiga, no se ría usted, yo creía que era por eso. ¿Ah, que usted no se reía? ¿Que también pensaba que era por eso? Bueno, pues tanto mejor, por lo menos hemos aprendido algo. No se preocupe, en lo que queda de artículo no creo que vuelva a pasar. Otra posibilidad que yo había estimado era que al informe PISA lo llamábamos informe PISA sólo en España,  que los españoles lo llamábamos así porque nos mojan la oreja estados tan improbables como Estonia, Eslovaquia o Singapur —sobre todo Singapur— pero claro, llamarlo «Informe sobre cómo nos mojan la oreja varios países y sobre todo Singapur» no es nada comercial y además tiene un punto derrotista. Es un poco como la Guerra de los Cien años que parece que la gente se quejaba de que estaba durando demasiado pero, oiga, haberle puesto un nombre más apropiado, algo así como «Tormenta del bosque continental» que además dan más ganas de hacer una película con un nombre así. No sé, a mí me parece comercial.

En cualquier caso, para no desviarnos del tema, sea cual sea, le diré que PISA son las siglas de algo en inglés que ahora mismo no recuerdo pero que, hablando en plata, significa algo así como «Ahora vamos a ver qué sabéis hacer, chavales». En España, por tradición, tenemos muy poco que decir en estas cosas, pero bueno, ahí está el último informe FIFA que se hizo en Sudáfrica el veranito pasado, y ése no nos lo quita nadie.

Una de las pruebas del informe PISA parece ser que consiste en medir la competencia lectora, para lo cual se enfrenta a los alumnos a textos como el siguiente:

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¿Se vuelven nuestros dientes más y más blancos cuanto más tiempo y más fuerte los cepillamos?

Los investigadores británicos responden que no. De hecho, han probado muchas alternativas distintas y al final han descubierto la manera perfecta de cepillarse los dientes. Un cepillado de dos minutos, sin cepillar demasiado fuerte, proporciona el mejor resultado. Si uno cepilla fuerte, daña el esmalte de los dientes y las encías sin quitar los restos de comida o la placa dental.
Bente Hansen, experta en el cepillado de los dientes, señala dice que es una buena idea sujetar el cepillo de dientes como se sujeta un bolígrafo. «Comience por una esquina y continúe cepillándose a lo largo de toda la hilera», dice. «¡Tampoco olvide la lengua! De hecho, esta puede contener miles de bacterias que pueden causar mal aliento».

«Cómo cepillarse los dientes» es un artículo de una revista noruega.
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No sé lo que opinará usted, pero para mi gusto el artículo es reseñable en varios aspectos. Así a bote pronto me llama la atención la existencia de esa frase agramatical: «Bente Hansen, experta en el cepillo de dientes, señala dice que es una buena idea sujetar el cepillo de dientes como se sujeta un bolígrafo».

Bien, imagínese usted el impacto que dicha frase puede tener en nuestros pobres infantes que, observadores como son de la pureza sintáctica, se habrán quedado paralizados al observar la presencia de dos verbos transitivos de los cuales uno NO va acompañado de su correspondiente objeto directo. Casi puedo ver el pavor en los ojos de los muchacho españoles, que seguramente no se habrán topado con un anacoluto tan clamoroso desde que se perdieron en esa novela de Juan Benet que, cuentan, es una sola frase que no termina en ningún sitio. Es lógico que esos malditos daneses hayan adelantado a nuestros muchachos por la derecha, por la izquierda y  por todos los carriles habidos y por haber pues, bajo esas condiciones de estupor, apenas unos pocos —seguramente los menos observantes de las normas de la buena escritura— habrán podido contestar a la sádica batería de preguntas del estilo de la siguiente:

Pregunta 1: CÓMO CEPILLARSE LOS DIENTES
¿De qué trata el artículo?
a. De la mejor manera de cepillarse los dientes.
b. Del mejor tipo de cepillo de dientes a utilizar.
c. De la importancia de una buena dentadura.
d. De la manera en que las distintas personas se cepillan los dientes.

Con este test se trata de llegar a evaluar la competencia lectora de los alumnos. ¿Y qué es la competencia lectora? Se pregunta tal vez usted ahora, lector,  y el informe PISA responde:

«entender, usar, reflexionar sobre y comprometerse con el texto escrito para alcanzar objetivos personales, para desarrollar el conocimiento y el potencial personales y para participar en la sociedad»

En este espacio de «Malas Pulgas» se barajará un concepto crítico que uno de nuestros autores tiene en gran estima, y sobre cuya potencia teórica el resto de nosotros tenemos grandes esperanzas. Se trata del concepto «literatura maricona», que se explicará en otro lugar. No obstante, lo cito ahora porque creo que, hasta este momento, no nos habíamos dado cuenta —yo al menos no era consciente— de la relevancia que dicho concepto ha alcanzado en la terminología institucional. Porque, dígame usted si estoy confundido, pero a mí eso de «comprometerse con el texto escrito para alcanzar objetivos personales» me suena a mariconada mayor del reino. Y esto si no queremos ir más allá y analizar hasta qué punto la lectura puede servir para «participar en sociedad» usando para ello, claro está, un texto con el que nos hayamos comprometido previamente.

Todo esto viene al caso —es un decir— para analizar hasta qué punto nuestra sociedad sobredimensiona el valor de eso de leer. Periódicamente se organizan campañas de difusión de la lectura, igual que se organizan campañas de vacunación contra la gripe —si puede ser una gripe prometedora como la gripe A mejor que mejor, pero no todos los años vamos a tener esa suerte— o campañas para captar socios del Rayo Vallecano. Sin embargo, no veo campañas de «escuche usted música» ni de «venga, porfi, vaya usted a museos”. No veo que se haga promoción de la arquitectura como arte, ni que haya un proselitismo institucional de la danza. La idea está clara: lo importante es leer.

Ahora el lector —no usted, claro, sino otro más hostil— puede replicar que la música no hace falta protegerla, porque la gente —sobre todo se referirá a los niños y adolescentes, que son los que tienen que soportar este tipo de cosas— ya escuchan música. Pues bien, resulta que, visto de la misma manera, la gente —y aquí todavía me refiero sobre todo a niños y adolescentes, que son los que tienen que soportar ese tipo de cosas— ya leen, leen mucho, leen una barbaridad, y seguirán haciéndolo hasta el día que consigan comunicarse plenamente a base de emoticonos, que tampoco queda tanto para eso, pero aún no hemos llegado ahí. Los niños y adolescentes leen en Internet, leen el messen…, bueno, lo que utilicen ahora en vez del Messenger, leen mensajes sms, leen en el Whatsapp y leen en Facebook. Leer leen, otra cosa es qué leen. Pero esto da más o menos igual. En cuestión de lectura, de promoción de la lectura, no estamos para finezas. Lo importante es leer y da igual qué. Para dirigir un poco las lecturas están los currículos escolares, esos que piensan que lo que hay que hacer es leer el Quijote con doce años y luego volver a casa a escuchar a Andy Lucas. Aprenderse las Coplas de Jorgito Manrique y luego pasar el fin de semana viendo en Youtube bebés que se caen con el carrito por un terraplén.

A leer tocan, que luego vienen los de PISA y nos dicen que no les llegamos ni a los tobillos a los neozelandeses. Y este año ni siquiera podemos ganarles el mundial, que no toca. A ver si hay suerte con las olimpiadas.

Revista cultural Factor Crítico. Somos una revista dedicada a la crítica de cine, crítica literaria, crítica cultural, crítica de ensayo y crítica de cómic

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13 comentarios sobre “Leer

  • el 1 junio, 2012 a las 16:38
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    Buena entrada, Tabaret.

    Hay mucho mito con eso de la lectura.

    De hecho, yo insistiría no sólo en qué se lee sino en cómo se lee. Muchas de las grandes aportaciones de la cultura occidental no se han entendido. A ello hay que añadir que muchos supuestos clásicos estomagan de lo lindo.

    A mí cada vez me interesa más esa gente que dice: “¡Yo no he leído un libro en mi puta vida!”

    (Pongo exclamaciones porque es una frase que siempre he oído con tono reivindicativo, como si se tratase de una verdad que les quemaba dentro y, por fin, hubiesen encontrado el valor suficiente para comunicarlo al mundo. Qué alivio.)

    Salud.

  • el 1 junio, 2012 a las 16:45
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    Y luego está lo de los blogs. Aquí cualquier pesado tiene un blog, lo cual equivale a pensar que:

    a) tienes algo que decir

    b) el mundo necesita conocerlo

    No nos engañemos, los que tienen blogs son raros. Y, encima, acaban diciéndotelo (el hecho de que tengan un blog, no el que sean raros, eso ya lo habíamos averiguado desde el primer día). Lo hacen en un tono confesional, como quitándole importancia y esperando secretamente que lo visites sin parar.

    El colmo ya es presentarse como bloguero (o bloguera, tánto da).

  • el 1 junio, 2012 a las 16:47
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    A todo esto, ¿cómo diablos hay que cepillarse los dientes? ¿por qué nos lo tienen que explicar los noruegos (o las noruegas)? ¿por qué las noruegas confunden un cepillo con un boli? Oh, espera…

  • el 1 junio, 2012 a las 16:48
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    El último comentario me parece ofensivo.

  • el 1 junio, 2012 a las 16:49
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    La foto de Cristiano me parece ofensiva.

  • el 1 junio, 2012 a las 16:50
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    A mí me mola Xabi Alonso.

  • el 1 junio, 2012 a las 16:52
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    “Lo importante es leer y da igual qué. Para dirigir un poco las lecturas están los currículos escolares, esos que piensan que lo que hay que hacer es leer el Quijote con doce años y luego volver a casa a escuchar a Andy Lucas. Aprenderse las Coplas de Jorgito Manrique y luego pasar el fin de semana viendo en Youtube bebés que se caen con el carrito por un terraplén”

    Verdades como puños.

  • el 1 junio, 2012 a las 18:30
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    Teniendo en cuenta que soy rara, pesada y tengo un blog al mundo le traerá sin cuidado mi opinión, pero creo que hoy te has pasado con el café.
    Lo digo, más que nada, por quedarme a gusto.

  • el 1 junio, 2012 a las 18:51
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    Lo malo no es que alguien tenga un blog, que hay vicios peores -la heroina, por ejemplo, o el Atleti, por ejemplo- lo malo es cuando se presentan por él y te dicen eso de “soy bloguero” como quien es otorrinolaringólogo.

  • el 1 junio, 2012 a las 19:12
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    En vista de la polémica suscitada nos vemos obligados a precisar que la foto de Cristiano Ronaldo se ha seleccionado porque, en ella, posa con su biografía entre las manos. Lamentablemente la biografía ha quedado un tanto oscurecida por la sombra -alargada- de nuestra “Mala pulga”. La selección de dicha fotografía, sin embargo, no quiere sugerir ninguna predilección de esta revista por ningún equipo de fútbol en particular, ni tampoco por combinado nacional alguno en los próximos (o sucesivos) torneos futboleros.

    Atentamente,

    La dirección

  • el 1 junio, 2012 a las 19:39
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    Lo demás es discutible, pero lo de Xabi Alonso lo digo completamente en serio.

    Me mola.

    Mucho.

  • el 1 junio, 2012 a las 19:52
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    No sé qué pasa hoy pero tenemos el buzón info@factorcritico.es saturado y hasta nos están llamando por teléfono (!) a la redacción.

    SE RECUERDA A LOS LECTORES QUE “MALAS PULGAS” ES UNA SECCIÓN SATÍRICO-BURLESCA.

Comentarios cerrados.