Escritores

por El amante de la cafeína

Escritores, sí. Digámoslo claro: hoy en día no hay escritores. ¿Qué es un escritor? Normalmente es un tipo —lo siento chicas, de momento la cosa sigue siendo así— que dice que es escritor. Ahí está el truco. Hay un número relativamente alto de inconformes que dicen ser escritores. Otra cosa es que lo sean. Me explico. La escena es la siguiente, situémonos en un bar —estas cosas siempre suceden en los bares, no en una biblioteca— más o menos cutre y con poca luz. Un amigo de un amigo nos presenta a un tipo. «Éste es X, es escritor», alargamos la mano y sonreímos. Un pensamiento acude raudo a nuestra mente: «¿Cómo que es escritor? Si su nombre no me suena de nada… además, qué tío más feo». El escritor es alguien que tiene un trabajo innoble —o que no tiene trabajo conocido—, pero que quiere ser escritor. De hecho, los escritores, los de verdad, suelen tener un empleo estupendo antes de vivir de sus letras. O eso o son de familia acomodada. O se han muerto en el anonimato y nos hemos enterado de que eran escritores después.

Entonces, ¿qué escriben estos escritores de postín que nos presentan al calor de la barra? O cuentos (que es lo más fácil del mundo) o poesía (que es incluso más fácil, sólo es cuestión de desfachatez). O una novela que nadie ha visto y que consiste en la exposición, entre lírica y afectada, de por qué diablos el mundo va tan mal (o sea, por qué nuestro esforzado interlocutor no tiene más sexo con desconocidas o más dinero en el bolsillo). Otro (sub)género frecuentado por esta cuadrilla suele consistir en la presentación de una trama mínima pero híper-reflexiva y llena de guiños literarios que demuestra cuánto han leído a Auster, a Bolaño o a Borges. Llegados a este punto, se lo advierto, la cosa suele acabar no ya en meta-literatura, sino en papiroflexia.

Total, que no hay escritores. Esto es, gente que viva de lo que escribe, que les den el dinero suficiente por lo que publican. Además, los pocos que sí se mantienen gracias sus libros ante la pregunta «Y usted, ¿qué es?» nunca responderán a la primera: «Escritor». Probemos.

(Javier Marías) —Yo lo que soy es inefable

(Arturo Pérez Reverte) —Y yo más

¿Ven? Lo que les decía.

Los escritores, es decir, los tíos que quieren ser escritores, son gente desaliñada que sueña con (además de ligar, se entiende) ver su nombre escrito en una portada de Anagrama. Tal vez por eso suelen tener siempre presto en la boca algún nombre de los que aparecen en esta editorial. Suelen tener mirada de listillo —ojos semicerrados a lo James Dean, quizá también, como en su caso, fruto de la miopía—, van sin afeitar y tienen un acento raro. Porque los escritores nunca, nunca son de la ciudad o del país donde uno los conoce. Se ve que nadie es profeta en su tierra.

Revista cultural Factor Crítico. Somos una revista dedicada a la crítica de cine, crítica literaria, crítica cultural, crítica de ensayo y crítica de cómic

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5 comentarios sobre “Escritores

  • el 26 mayo, 2012 a las 11:59
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    Si que es inefable Marías. Las cosas basadas en hechos reales siempre molan más.

  • el 26 mayo, 2012 a las 12:47
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    Un artículo divertido, muy bueno, aunque para algunos lo real puede no ser tangible.
    De hecho, para mí, uno de los peores libros de Marías, Los enamoramientos, creo que falla por centrarse demasiado en lo que ya sabemos todos.
    Así que no creo que sea el tema lo que convierta a alguien en escritor. Ni el género. Y desde luego, ahí si estoy de acuerdo contigo, tampoco la máscara que elija para andar por ahí.
    Pero haberlos, hailos 😉

  • el 26 mayo, 2012 a las 13:49
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    Gracias por los comentarios, amigos.

    Todo lo que escribo, como las legendarias películas de antena tres, está «basado en hechos reales».

    En este sentido, corrijo a Miguel: Marías no es inefable, dice que es inefable. Y Reverte más, naturalmente. Por si alguien tiene dudas: http://www.sincolumna.es/2010/03/encuentro-de-columnistas-perez-reverte-y-javier-marias/

    Se despide (desde un Starbucks pero sin ipad, e-book ni tablet),

    El amante de la cafeína.

  • el 26 mayo, 2012 a las 17:17
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    No estoy de acuerdo. La tía del anuncio de McDonalds. He aquí una ESCRITORA. 🙂

  • el 26 mayo, 2012 a las 17:22
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    Discrepo con El amante de la cafeína y concuerdo con el primer comentario.

    inefable.
    (Del lat. ineffabĭlis, indecible).
    1. adj. Que no se puede explicar con palabras.

    En sentido etimológico y/o entomológico Marías es, efectivamente, inefable.

Comentarios cerrados.