Azkena 2015

Azkena 2015: Elogio de lo bipolar

Mientras seguimos pendientes del cierre del cartel de nuestro festival estatal predilecto, anticipamos ya algunos de los rasgos de una edición que promete ser de notable calidad y, como de costumbre, ecléctica, pero siempre dentro de los bien definidos criterios rockeros que han dotado a este festival a lo largo de quince años de una marcada personalidad propia.

 Decimos ecléctica, pero observando la distribución por días del cartel provisional (a falta de rellenar algunos huecos, especialmente un artista que previsiblemente encabece la jornada del sábado), parece como si, caprichosamente, este año se haya decidido otorgar cierta especialización a cada jornada del festival, intuyéndose un sesgo casi bipolar en tal distribución. La música de raíces americanas, en convivencia con viejos representantes del rock alternativo de los noventa (siempre muy querido por este festival) conviven en la jornada del viernes, y dejan el sábado para los sonidos más extremos de universos metálicos y asimilados.

Se me escapa si se trata de una buena estrategia comercial, no es un asunto que realmente nos preocupe demasiado a aquéllos que, dentro de nuestra fijación por el pop-rock, hace tiempo que dejamos atrás nuestra primera juventud y la consideración de nuestros grupos y estilos favoritos como una trinchera inamovible sobre la que construir una identidad y desde la cual enfrentarnos a blasfemos rivales. Tenemos, por supuesto, nuestras preferencias y nuestras manías, pero agradecemos que el ARF sea capaz de seguir apostando por sonidos dispares y diametralmente opuestos dentro de ese personal universo rock que, por supuesto, incluye rock and roll, hard rock, blues, folk, soul, punk, metal, power pop (y puntos suspensivos a rellenar por los expertos en etiqueta).

Mirando al pasado con gusto

 La temprana confirmación de ZZ Top como cabeza de cartel de esta edición demostró que este año desde el Azkena empezaban subrayando sus señas de identidad. El mítico grupo tejano ha sido siempre una demanda habitual, y conectan con ese rasgo tan propio del ARF de traernos a Vitoria para encabezar el cartel a historias vivientes del rock (el listado es largo: Iggy & The Stooges, Ray Davies, New York Dolls, Flamin’ Groovies, Sex Pistols, Kiss, Alice Cooper, Ozzy Osbourne, Lynyrd Skynyrd, entre otros). Los barbudos de ZZ Top cumplen a la perfección con esa función este año, con las buenas referencias de saber que se mantienen estupendamente en directo, y que realizan un amplio repaso a sus temas más conocidos, desde sus inicios blues-rock en los setenta hasta los pelotazos comerciales que pegaron en los años ochenta combinando con desinhibición hard rock y sintetizadores.

Míticos resultan también Television, procedentes de la escena punk y alternativa neoyorkina de los setenta, aunque su propuesta se aleja de los parámetros más canónicos del punk acelerado de los Ramones: mucho más virtuosos instrumentalmente e incluso con influencias del jazz, su disco “Marquee Moon” (1977) es un reconocidísimo clásico, y es el disco que precisamente interpretarán al completo en Vitoria.

Pero además de recurrir a viejas glorias, algo muy habitual del ARF es también lo de reunir bandas que llevan tiempo en dique seco y que gozaron de cierto prestigio de culto. Este año, en ese lote podemos incluir varias bandas de los noventa, una década que este festival suele mirar con bastante aprecio. Seguramente las que más público convoquen serán las chicas de L7, banda que se vinculó al grunge en su momento, y fundamentales también para lo que se denominó el movimiento de las Riot Grrrls, y que derrochaban rabia y energía en excelentes discos como “Brick Are Heavy” (1990) o “Hungry For Stink” (1992), en los cuales no dudaban en combinar elementos de hard rock y metal y punk. Muy interesante resulta también la reunión de los australianos Dubrovniks, que también gozan de cierta aura de culto minoritaria, y que entre 1989 y 1995 ofrecieron un puñado de discos de muy eficaz rock / hard-rock melódico y despreocupado. Y por último, no olvidemos a los D-Generation de Jesse Malin, también en una onda de hard rock melódico, en este caso anclado en un punk más sucio y cierta aura glam, que dio lugar a un fantástico disco como “No Lunch” (1996). Sus bolos son una auténtica descarga de adrenalina.

Pero lo de mirar al pasado por parte del ARF no sólo se refiere a la edad de los artistas; los viejos sonidos de rock and roll y raíces americanas siempre han sido muy queridos en este festival. JD McPherson apenas lleva tres años en el mercado discográfico, pero sus referentes vienen de hace muchas décadas, gente como Little Richard o Buddy Holly, y es que lo suyo es el rockabilly y el rythm ‘n blues. Asistimos a cierto revival de estos sonidos añejos, pero McPherson lo hace realmente bien como lo demuestra en su recién publicado disco “Let The Good Times Roll”. Al swing y los sonidos de los cincuenta nos remitirán también el parisino Nico Duportal & Rythm Dudes, y John Paul Keith.

Y por supuesto, siempre habrá espacio en el ARF para la Americana, rock de raíces blues, folk y country, que nos ha aportado grandes momentos en todas las ediciones pasadas. Este año, me parece un lujo contar con uno de los más pujantes intérpretes en este ámbito, The White Buffalo, artista californiano que amparado en una fantástica voz y grandes canciones principalmente de corte acústico ha publicado discos tan emocionantes como “Once Upon A Time In The West” (una joya de 2012 que merece ser descubierta sin falta por todos aquellos aficionados a este estilo) o “Shadows, Greys And Evil Ways” (2013). También del folk americano beben Lee Bains III & The Glory Fires, pero con un sonido mucho más agresivo y sucio, que los convierte en una propuesta muy prometedora para el directo. Y si además contamos este año con una banda que son también todo un referente del rock alternativo con fuertes raíces en la música americana como los maravillosos Cracker, la oferta en este terreno es inmejorable. Cracker llevan ya 25 años en esto y tienen en su haber un buen puñado de discos fantásticos, como “Keresone Hat” (1993) o “Gentleman’s Blues” (1998), pero es que además acaban de publicar el doble “Berkeley to Bakersfield”, con el que demuestran estar en un gran momento.

Ruido, furia y juventud

A Cracker les tocará codearse el sábado con artistas bastante subiditos de decibelios. Es el día del metal de nuevo cuño que ofrecen Mastodon, de la dureza y los berridos guturales de Kverletak, del muy pesado stoner rock de Red Fang, o del hardcore de Off! Desde luego, no es un día apto para corazones sensibles. Menos radical es la propuesta de Reigning Sound, más anclada en un rock and roll clásico y dejes de garaje, y que han publicado recientemente un disco como “Shattered” que figura entre lo mejor del pasado año, lo que les convierte en una confirmación realmente afortunada para esta edición del Azkena.

Además, hay un dato interesante en todos estos artistas, y es que se trata en todos los casos de bandas creadas en este siglo XXI. Ya decíamos que el Azkena tiene como seña de identidad, y nos encanta que sea así, esa mirada al pasado y al rock clásico, pero es muy apreciable que se combine con nuevas propuestas más jóvenes.

Por eso mismo, lo de Black Mountain me parece también una maravillosa confirmación, porque creo que se trata de una de las bandas más interesantes surgidas en la última década, y una de mis apuestas como uno de los grandes conciertos de esta edición. Banda canadiense de rock alternativo, su propuesta no resulta sencilla de clasificar porque saben combinar, y muy bien, distintos ingredientes para conformar una suerte de rock psicodélico, con puntos de hard rock y derivas progresivas, pero también capaces de ofrecer fantásticas melodías y juegos vocales cercanos a una sensibilidad pop. Sus dos mejores discos, “In The Future” (2008) y “Wilderness Heart” (2010) son una perfecta muestra de su versatilidad.

Si a falta de que cierren el cartel de la edición, incluyendo, se supone, el artista que encabece el cartel el sábado, uno siente que este año en Mendizabala le va a faltar tiempo y energías para poder acaparar todo lo que quiere ver con atención, las señales para este ARF 2015 no pueden ser mejores.

por Gonzalo G. Chasco

Revista cultural Factor Crítico. Somos una revista dedicada a la crítica de cine, crítica literaria, crítica cultural, crítica de ensayo y crítica de cómic

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